De animales a demonios

La lectura de Sapiens, de Yuval Noah Harari, me tiene abducido. Los libros de esta índole, los best-sellers, no suelen ser mis predilectos, y rara vez los leo, no obsta, sin embargo, a que puedan ser grandes hallazgos. Si tengo planeado comprar un libro, nunca presto atención a estos volúmenes. Pero desde que leo Sapiens, siempre que visito una librería o me detengo a observar los escaparates de alguna gran superficie, de forma intrigante advierto su presencia.

Según la red de redes, el autor de este superventas, Yuval Noah Harari, nació el 24 de febrero de 1976 en Kiryat Atta, ciudad ubicada al norte de Israel. Harari creció en este lugar hasta frisar los diecisiete años, en el seno de una familia judía, cuyas raíces se prolongan a Europa del Este, puesto que su abuela nació en Polonia (ella se instaló en Palestina en 1934). Hijo de Shlomo, ingeniero en la industria armamentística, y Pnina Harari, oficinista, Noah Harari fue un niño prodigio que aprendió a leer a los tres años. Debido a sus capacidades, a los ocho recibió clases en el Centro de Educación Leo Baeck, en Haifa, donde solo ingresan jóvenes con talento.

Más tarde, estudió en la universidad de Jerusalén, hasta que en 2002 se doctoró en la Universidad de Oxford. Actualmente, reside como un moshavnik en la zona urbanística del Mesilat Zion, cerca de Jerusalén, y es profesor en el Departamento de Historia de la Universidad Hebrea de Jerusalén, ejerciendo de especialista en historia medieval y militar. Harari asevera que su vida «Ha sido lo que ha sido» y que no quiere «construir una historia a su alrededor. Cualquier historia de este tipo es probable que sea ficción en un 90% e ignore el 90% de la verdad.» (Rodríguez, 2017).

Este profesor, escritor y divulgador, posee varios galardones, a saber: premio Polonsky, en 2009 y 2012; premio Moncado de la Sociedad de la Historia Militar (Colorado), en 2011; premio German Economic Book Award 2017 de Handelsblatt; galardonado con el CITIC de China; premio al libro académico, concedido por The Academic Award Book Trade. Y también ostenta el dudoso honor de poseer admiradores de alto fuste (o fusta) como Mark Zuckerberg, Bill Gates y Barack Obama, entre otros. Desde 2012, Yuval Noah Harari es miembro de la Academia de las Ciencias de Israel.

Por su parte, Sapiens: una breve historia de la humanidad es un libro que narra la historia del ser humano, desde los albores de la humanidad hasta el momento de las revoluciones científicas del siglo XXI. Fue publicado por primera vez durante 2011, en hebreo, pero se ha traducido a multitud de lenguas.

La obra expone de forma particular cuestiones como la revolución de la cognición humana, el desplazamiento de las distintas razas, la evolución de las cosmópolis, y el ascenso de las religiones, así como la caída de las civilizaciones, la globalización, y, sobre todo, las «ficciones inventadas por los humanos» (Rodríguez, 2017). En este sentido, Harari plantea una visión muy parcial sobre la historia y progreso humanos, en la que aglutina temas científicos, históricos, antropológicos, biológicos y psicológicos, ofreciendo una opinión que brilla más bien por su capacidad de crear espejismos a través de una fórmula narrativa hábil, la cual genera una lectura muy liviana, y, por tanto, provoca la entrega y confianza del lector, que por su calidad y rigor. Y quizá radique aquí la clave del éxito de este vademécum: según Google, Sapiens: De animales a dioses. Una breve historia de la humanidad ha vendido más de 21 millones de ejemplares en todo el mundo.

En suma, el texto narra la evolución del ser humano, desde la prehistoria hasta el tiempo de las grandes revoluciones tecnológicas y científicas. Este progreso se produce merced a la capacidad que posee la especie humana de imaginar y cooperar en grandes colectivos utilizando el lenguaje, que es una de las grandes características que nos diferencia de los animales. Y esta revolución cognitiva es la que ha permitido la conquista de todo el orbe por parte de la humanidad, destruyendo al tiempo el resto de especies humanas y generando un cambio radical de la flora y la fauna en la faz de la tierra.

De tal manera que la tesis de la obra se basa en la facilidad que tiene el ser humano de crear narrativas, ficciones, mitos, conceptos abstractos, que sirven para darle sentido y significado a todo aquello que configuran las sociedades actuales: dinero, religión, naciones, derechos humanos, etcétera. Estas invenciones, transmitidas y aceptadas por la humanidad, provocan la colaboración en grandes masas y, por ende, la superioridad de la especie sobre los demás seres vivos del planeta. 

En definitiva, la obra, influenciada por Armas, gérmenes y acero, de Jared Diamond, es un “ensayo” muy ameno que, aunque nada tiene que ver con los grandes títulos de la antropología, como la Antropología política, de Georges Balandier, o la psicología, como la Teoría de los sentimientos de Carlos Castilla del Pino, ni con cualquiera de las otras grandes obras de las distintas disciplinas que el texto trata, propone una lectura rápida y entretenida, que sinceramente merece el tiempo dedicado, sobre todo por la cantidad de información y el glosario de términos esmeradamente seleccionados para su traducción.

No obstante, cabe decir que, una vez finalizada la lectura, en el imaginario del lector permanece la concepción por la cual la globalización es un hecho irreversible, el capitalismo es un resultado natural y difícilmente sustituible, y el progreso científico inexorablemente llevará la humanidad a copar la cúspide del panteón de los dioses, ya anunciado desde el propio título del libro. No olvidemos que en última instancia este libro está diseñado no para provocar en el lector un ejercicio intelectual de reflexión donde germine un aprendizaje, sino para inocularle las pautas que le lleven progresivamente a las ideas anteriormente expuestas. Y, tal vez, esta sea la razón por la cual el libro cuenta con tan grandes ilustres seguidores como Mark Zuckerberg, Barack Obama, o la caterva de Silicon Valley, que a su vez potencia, como no podía ser de otra manera, las ventas masivas y capitalistas de este ejemplar, esto es, ensanchar la tarta.

Como conclusión, pienso que, a pesar de ser una lectura variada, es mucho más educativo y fructífero echar el rato viendo la serie televisiva Érase una vez… el hombre.

Glosario de términos elegidos de este libro:

Aducir: justificar mediante pruebas o razones una premisa o idea.

Pandemonio: lugar ruidoso y caótico.

Cornucopia: vaso en forma de cuerno, el cual es la representación de la prodigalidad y la abundancia.

Plétora: excesiva abundancia.

Ubicuo: posibilidad de existir al tiempo en todos los lugares.

Obliterar: obturar un conducto. Tachar o borrar.

Apriscar: encerrar el ganado en un cercado.

Carestía: escasez de algo, carencia de víveres.

Perentorio: urgente o apremiante. También significa definitivo o que concluye algo.

Célere: rápido, pronto, presto, veloz.

Compeler: obligación de realizar una acción.

Fáustico: relativo al personaje ficticio de Goethe, Fausto.

Inocuidad: algo que no provoca daño.

Coerción: violencia o coacción ejercida para modificar una conducta, voluntad o naturaleza.

Resiliencia: capacidad de adaptación de los seres vivos ante la adversidad.

Holístico: relativo al holismo, que es la doctrina por la cual la suma de diferentes partes forma un todo o realidad distinta a las demás.

Indolencia: insensibilidad, que no siente dolor, afección.

Disoluto: que cede a la pasión o al vicio.

Displicente: desagradable, que disgusta. Mal humor.

Estupro: violación a una persona menor de edad.

Cadena trófica: cadena alimenticia en la que unos seres vivos de nutren de otros.

Ápice: extremo superior. Punta.

Endogamia: rechazo a la anexión de nuevos miembros en un mismo grupo. Relación matrimonial y sentimental entre individuos solamente de una comunidad o grupo social.

Impostura: efecto engañoso, fingimiento, con apariencia de verdadero.

Jaez: adorno de las crines del caballo, generalmente trenzadas.

Xenofobia: miedo al extranjero, foráneo, forastero.

Sajar: realizar una incisión para extraer de algún cuerpo impurezas o ponzoña.

Vehemente: realizado con una fuerza impetuosa o irreflexiva.

Correligionario: integrante de una misma fuerza política o persona que sigue la misma doctrina religiosa.  

Alcrebite: azufre.

Hipérbaton: alteración sintáctica de una secuencia oracional.

Memética: estética que imita la naturaleza.

Postmodernidad: movimiento artístico que se basa en la individualidad y la falta de compromiso social.

Titilar: brillar de forma parpadeante.

Revolución cognitiva: cambio radical en los procesos mentales implicados en el conocimiento y el lenguaje.

Énfasis: potenciar la entonación para resaltar la importancia de lo que se dice.

Fútil: que carece de importancia.

Ingenio: facultad del ser para discurrir (inventar o crear, reflexionar sobre algo).

Ictérico: que padece ictericia, esto es, coloración amarilla de la piel.

Égida: piel de cabra cuyo adorno principal es la cabeza de la gorgona Medusa, que es uno de los atributos con que es representada Atenea.

Compadecer: sentir lástima o misericordia por el dolor ajeno.

Referencia:

Rodríguez, Alex. (01 de octubre de 2017). Yuval Harari “No dormiría. Quiero observar la muerte”. Magazinedigital. http://www.magazinedigital.com/personajes/el-personaje/yuval-harari-no-dormiria-quiero-observar-muerte